Vale, el título del post quizás no sea el más apropiado. Creo que todo el mundo sabe de sobra lo que pasó en esa zona del norte de Ucrania y naturalmente, nada sano se puede cultivar en el 90% de la Zona de Exlusión, 30 kilómetros a la redonda de la central de Chernobyl.

El único sitio para comer en Chernobyl es una cantina para turistas, simplemente era una manera de asociar el contenido del blog con este viaje, que creo que a más de uno le parecerá interesante. De todas manera, prometo hacer otro post donde hablaré de donde comer en Kiev, tanto comida Ucraniana como Georgiana, y explicaré los vínculos que unen actualmente estas dos ex-repúblicas soviéticas.

Pero empecemos desde el principio, ya que si estás aquí entiendo que es porque te interesa que te cuente cómo son los nuevos tours turísticos a Chernobyl.
Sobre la explicación de la tragedia no me voy a extender, hay mucha información en internet y actualmente, Netflix ha hecho una serie sobre el desastre que ha recibido muy buenas críticas, incluso desde Ucrania. Aún así, cabe recordar que fue una tragedia que mató a 5000 personas directas y afectó a más de 200.000.

Por lo tanto, si decides hacer este viaje, ten en cuenta que no viajas a un parque temático. Es un lugar muy peligroso donde un descuido o una imprudencia te pondría en peligro o pondría en peligro la seguridad del grupo con el que vas. Y cuando hablo de peligro no hablo solo de radiación, que es a lo que más teme la gente y a lo que menos hay que temer, ya que solo estarás 10 minutos en lugares en los que sería negativa para tu salud, pero en un largo periodo de tiempo. Hablo de un lugar que lleva 30 años abandonado, con el consiguiente deterioro de los edificios, elementos urbanísticos y el aumento de animales salvajes.
También decir, yo no veo malo hacer fotos o incluso algún selfie, es más, es imposible no hacerlo, pero la línea de faltar el respeto a tener un recuerdo de donde estuviste, suele ser muy fina.
Sin más preámbulo, paso a detallarte el tour en si.
Nosotros contratamos el tour en Civitatis, hicímos el de inglés pero también los hay en español si pagas un poco más. Íbamos un grupo de 5 españoles, pero al no haberlo contratado todos al mismo tiempo nos repartieron en distintas furgonetas, por lo que no nos volvimos a ver hasta por la noche.

Se sale temprano cerca de la estación de trenes de la ciudad y es un viaje de aproximadamente dos horas cortas hasta el primer punto de control, donde puedes aprovechar para ver los vastos bosques ucranianos y algunas casas pintorescas en los pueblos por los que vas pasando.

En el primer punto de control un soldado se meterá en la furgoneta y te pedirá el pasaporte junto al pase electrónico que te darán antes de partir. Puedes bajarte y comprar algún souvenir, yo compré una postal para mi colección aunque quizás no fuera lo más adecuado ya que en cierto modo contribuí a banalizar una tragedia, por mucho que los que estén rentabilizando el negocio sean los propios ucranianos. Pero bueno como no aumentar una colección después de haber viajado a un sitio así.

Después de pasar el Check Point te tendrás que bajar del autobús y en fila india, deberás pasar de nuevo el ticket electrónico en otro control, donde te darán un aparatito. La verdad es que la razón de ser de este aparato nos creo varias dudas a los que íbamos, algunos decían que era un GPS, otros que era para controlar el nivel de radiación, otros un identificador, el caso es que nos fuimos de allí sin saber realmente para que servía.
Después de todo esto, estarás ya en la zona de exclusión de Chernobyl, también llamada La Zona de ChernóbilZona de los 30 kilómetrosZona MuertaZona de alienaciónCuarta Zona o simplemente La Zona.

La primera parada del tour es Chernobil 2. Un pueblo abandonado que servía para los soldados y familia de soldados, pero, ¿Para que?.
Conforme nos acercábamos íbamos descubriendo uno de los secretos mejor guardados de la Union Soviética, el «Steel Yard» (designación OTAN), un sistema de radar por encima del horizonte que servía para la detección de misiles desde los EEUU.

Este radar también era conocido como Russian Woodpeckec (Pájaro carpintero ruso), debido al ruido que emitía la señal. Aunque la señal estaba diseñada para «saltar» Europa a modo de parábola y llegar a las costas norteamericanas provocó, entre otros problemas, interferencias en la comunicación de los pilotos y las torres de control.
Nadie supo de donde vino esta señal exactamente hasta que los americanos los descubrieron gracias a satélites espías, naturalmente, tras la negación soviética de su existencia. Las teorías sobre su función en la época fueron tan disparatadas que un secretario de defensa norteamericano llego a decir que era un emisor de telepatía para convertir a los jóvenes americanos al comunismo.
Tras un paseo por el pueblo abandonado y la instalación militar, donde nuestro guía fue permisivo y nos dejó entrar en algún edificio, nos fuimos rumbo a la central.

Conforme te vas acercando a la antigua central nuclear de Chernobyl los dosímetros empiezan a dispararse, lo que te baja de la nube de cuentos de la antigua Unión Soviética que el guía te va contando y te hace darte cuenta del sitio donde estás. Un consejo, sé que tienes tu opinión política sobre todo y seguramente el capitalismo sea lo mejor y el comunismo lo peor, o viceversa. Pero el guía está ahí para contar historia, se objetivo y limítate a escuchar, la opinión de un europeo rico sobre el comunismo, realmente a un Ucraniano se la repampinfla.


La central consistió en cuatro reactores del tipo RBMK-1000, cada uno capaz de producir 3200 MW, más dos en construcción al momento del accidente. La idea era construir 8 reactores, por lo que se puede apreciar como uno de ellos se quedó en obras. No me voy a parar a hablar mucho sobre el funcionamiento de la planta ya que puedes encontrar mucha información en internet, por lo que si quieres saber más sobre ella solo tienes que consultar al que todo lo sabe, Google.

La segunda parada es en la cantina para comer. Antes de entrar tendrás que pasar un control anti-contaminación que consiste en un aparato que te medirá si tienes partículas radioactivas. Esto también generó debate en el grupo, porque no sabes hasta que punto es un paripé o realmente esos aparatos sirven de verdad.
La cantina es un edificio adaptado, donde hay una especie de buffet con cinco platos locales y una tienda de souvenirs. Comer cuesta 5 euros y consiste en una sopa, un estofado de carne, col y patatas, y una ensalada. Las bebidas y los postres son también típicos de Ucrania. Tampoco estaba tan malo como se dice en algunos comentarios sobre el tour, a mi me gustó.

Después del almuerzo y de un rato libre para intercambiar impresiones y practicar un poco el inglés, hay una breve visita al memorial. Te pedirán que solo saques fotos al monumento con el reactor y el sarcófago detrás, ya que cualquier otra foto de otro edificio será considerado espionaje y podrá serte requisada la cámara o incluso podrás ser detenido.

El reactor está cubierto por dos sarcófagos. En primer lugar, Ucrania construyó uno de hormigón armado, pero este fue incapaz de controlar los niveles de radiación por lo que tuvo que pedir ayuda a un grupo internacional de científicos, los cuales diseñaron otro sarcófago de plomo el doble de grande. Ucrania no se pudo hacer cargo de los costes del mismo por lo que se creó una asociación internacional de 44 países para hacerse cargo de los costes, ya que el desastre de Chernobyl afectó a gran parte del planeta y el compromiso para su control se ha convertido en un compromiso global. Dentro del reactor, todavía hay una radiación de 100 grays (los bomberos que murieron casi desintegrados estuvieron expuestos a 6 grays) por lo que todavía no hay tecnología capaz en el mundo de limpiar el núcleo por completo. Es un dato espeluznante, teniendo en cuenta de la cantidad de centrales nucleares que hay en el mundo sin tener la tecnología necesaria para solucionar un fallo de estas características, solo para parchearlo después del desastre. Tanto Chernobyl como Fukushima han sido dos ejemplos bastante claros de que a veces lo barato, sale caro, y que es mejor la inversión en energías renovables. Mi opinión.  

La tercera parada es en Pipryat, o como se conocía en la antigua Unión Soviética, «la ciudad del futuro». Una ciudad donde llegaron a vivir 50.000 personas, totalmente desarrollada donde el modelo comunista mostraba su mejor cara. Escuelas públicas, un hospital público con los mejores adelantos de la época, casas públicas con todas las comodidades, etc. Ciudad abierta donde se permitía la entrada de turistas y donde en los supermercados se permitía la venta de productos de otros países. En definitiva, lo que la Unión Soviética quiso construir y en que la unión Soviética se convirtió, un recuerdo abandonado de lo que pudo ser y no fue.

Los autobuses paran en la plaza principal de la ciudad. A la derecha uno de los mejores hoteles de la época donde como he dicho antes los turistas tomaban nota del tipo de vida soviético, o más bien de lo que éste le quería enseñar. De frente, el centro social con gimnasio, cine, etc. Donde el gobierno ofrecía la posibilidad a sus habitantes de tener actividades extra laborales, siempre públicas pero siempre bajo su mando. A la izquierda de la plaza, un gran restaurante de 3 plantas y detrás el supermercado, donde como hemos dicho antes, podías encontrar productos tales como Ketchup, Hot Dogs, Mayonesa, etc, los cuales no estaban permitidos en el resto del país. Había gente de Kiev se recorría 70 kilómetros solo para comprar en el mismo.
Se dice que este tipo de cosas es lo que hizo que el modelo soviético colapsara, ya que como en la antigua RDA, fué la falta de libertad lo que hizo que la gente no quisiera el sistema, más que el propio sistema en sí. 

Los niveles de radiación en algunos momentos sobrepasan los 2 µSv/h , y si acercas el dosímetro a algunos objetos del suelo, podría alcanzar incluso 20  µSv/h. Por lo que ya sabes, no toques en exceso.
Después de una breve ruta por lo que en su día fueron calles y que ahora es terreno “comido” por la naturaleza, llegamos al “famoso” parque de atracciones, que nos ofrecerá, junto a la guardería, las fotos mas “espeluznantes” del recorrido. Y es que cuando hablamos de sitios donde antes jugaban alegremente los niños y que ahora están abandonados, un cierto repelús nos invade el cuerpo. Es como ver una película de después del apocalipsis o un videojuego de terror, pero en este caso, la historia existe y pasó de verdad.

Tras una breve parada en el estadio de fútbol, llegamos a la guardería. Como he dicho antes, un sitio tenebroso donde podrás ver los juguetes que se dejaron los niños a la hora de ser evacuados colocados descaradamente para la foto más tenebrosa, o diciéndolo de otra manera, para la foto más morbosa.
Anochecía y era hora de ir volviendo al autobús, antes de que los animales salvajes tomen la ciudad. Si decidís hacer el viaje y vais con intención de ver el Hospital, os diré que la visita no está permitida, ya que todavía es un lugar muy peligroso para el ser humano.

Al abandonar Pipryat de nuevo los dosímetros volvieron a pitar al pasar por el «puente de la muerte», donde en la serie de Sky se dice que murieron cerca de una veintena de personas al acercarse para ver la explosión, aunque otras fuentes lo niegan. Alrededor están los llamados como «bosques rojos» donde la radiación hizo que los árboles se tiñeran de ese color.

Antes de abandonar la zona de exclusión, tendrás que pasar dos controles tanto de radiación como de pasaporte. La hora de llegada a Kiev está calculada sobre las 8:30 / 9:00 de la noche, yo fuí de los que se llevó ropa vieja y la tiré después de darme una buena ducha. Los guías te juran y te perjuran de que no es necesario, además, en cuanto lo tires al contenedor seguro que alguien aprovechará para llevárselo.


One Reply to “¿Comer sano en Chernobyl?”

  1. Muy ameno, echaré un vistazo se tus otros viajes.

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